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Los Kurdos de ROJAVA: El Experimento Revolucionario de EEUU para controlar Siria

Unos extraños “antisistema” apoyados por el imperialismo norteamericano

Desde el año 2014 ha circulado por los medios de comunicación una ingente cantidad de información sobre la comunidad kurda de la franja norte de Siria, conocida como Rojava. Tanto los medios corporativos como algunos alternativos han presentado esta comunidad como un experimento de “revolución” de carácter anarquista, que entrañaría también una “revolución feminista y ecologista”. Pero, ¿responde esta imagen a la realidad? ¿Cómo se puede explicar que un proyecto con esta pretendida orientación esté apoyado abiertamente por los Estados Unidos? Nuestra colaboradora Tita Barahona desvela en este artículo qué hay detrás de la supuesta “utopía” de la “Federación Democrática del Norte de Siria” (…).

Quienes, sin ser especialistas en los temas de Oriente Medio, tratamos de informarnos de lo que acontece en el mundo, especialmente allí donde nuestros Estados o sus aliados tienen plantada la bota, podemos dar fe de la cantidad de información que, sobre todo desde 2014, ha circulado por los medios acerca de la comunidad kurda de la franja norte de Siria, conocida como Rojava. Y si se han recorrido más los medios corporativos denominados progresistas y algunos alternativos, la imagen proyectada de esta comunidad, aliada de EEUU, ha sido la de una “revolución” de carácter anarquista o“municipalismo libertario”, que entrañaba también una revolución feminista y ecologista. ¿Respondía esta imagen a la realidad? ¿En qué medida? ¿Estábamos ante otra táctica manipuladora de la opinión pública?

    El anuncio de la retirada de las tropas de EEUU de Siria ha abierto la oportunidad de ver con otra perspectiva el papel de Rojava en esta guerra, que EEUU y la OTAN han perdido, aunque no lo reconozcan abiertamente. Dicho anuncio levantó un remolino de reacciones adversas entre el establishment de Washington. A Trump lo acusaron de“aislacionismo”, de poner Siria “en manos de Rusia e Irán”, o hacerle un“regalo de Navidad a Putin”.(1) Desde otros foros, dentro y fuera de EEUU, se valoraba que la retirada militar dejaba a Rojava, aliada de EEUU, desprotegida frente a probables ataques de Turquía, su enemigo acérrimo, o el Estado Islámico. Uno de los partidos más influyentes en Rojava era el Partido de Unión Democrática (PYD),liderado por Salih Muslim. Esta organización está vinculada al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), al igual que sus milicias, las YPG (Unidades de Defensa Popular) y las YPJ (Idem sólo femeninas), a su vez integrantes de las Fuerzas de Defensa Sirias (SDF), comandadas por EEUU(2).

“La cooptación de movimientos que no tienen su centro en la lucha de clases es una estrategia del capital para hacer pasar sus guerras de rapiña por lo opuesto de lo que son”

    Sobre las consecuencias nefastas de la retirada de EEUU paraRojava, algunos (a derecha e izquierda) opinaban que este era un desenlace que los kurdos de esa zona se merecían por los errores cometidos; mientras que, en distinta clave, ciertos grupos intelectuales valoraban que la retirada estadounidense, de la que comenzaron a circular rumores en octubre de 2018, no era “conveniente”, por cuanto la“experiencia de Rojava” era digna de protegerse. Eran palabras deNoam Chomsky, para quien debía ser una prioridad prevenir cualquier ataque por parte de los turcos o del “régimen asesino de Assad” a una “sociedad que funciona con muchos elementos decentes” (3).

    Las noticias sobre la comunidad kurda de Rojava comenzaron a proliferar, en efecto, a partir de 2014, cuando sus milicias lograron defender del ataque del Estado Islámico la región de Ain el-Arab,localidad del noreste de Siria rebautizada con el nombre de Kobane(4). Fue aquí cuando se forjó la imagen de Rojava como un ejemplo derevolución social basada en la democracia municipalista y la igualdad entre sexos y etnias, decidida en su lucha contra el Estado Islámico (a fin de cuentas, el que se presentaba como el enemigo común, que asimismo combatían “nuestras” fuerzas de EEUU, Reino Unido o Francia, ocultando que, en realidad, el enemigo a batir era elEstado sirio).

    “Para reforzar la justificación de la colaboración de las fuerzas de Rojava con las de EEUU, se difundió el bulo de que la comunidad kurda estaba oprimida en Siria”

    De la comunidad académica de estos países occidentales surgieron voces como la de David Graeber, antropólogo de la London School of Economics, que equiparaba el conflicto sirio a la Guerra Civil española, y en este contexto, comparaba al PKK con los anarco-sindicalistas de la CNT y la FAI; y al Estado Islámico con el fascismo. El objetivo era promover una campaña internacional de solidaridad con la causa kurda de Rojava que fuese identificable con las Brigadas Internacionales, a cuyo fin se abrieron páginas web en varios idiomas, se elaboraron materiales audio-visuales y se organizaron conferencias en distintas universidades y centros de medio mundo (5).Esta red de solidaridad atrajo especialmente a jóvenes anarquistas de varias procedencias, que viajaron hasta Rojava e incluso se alistaron a las filas de las YPG, dejando algunos sus vidas allí (6).

    Hasta los medios corporativos más influyentes, como el New York Times, admitían que en Rojava se estaba dando una revolución “libertaria”. También fuimos testigos de cómo se paseaba por todo el mundo la presunta revolución feminista de Rojava. La BBC mandóreporteras al frente de Kobane para filmar a las milicianas de las YGJ en acción. Multitud de imágenes se han difundido de estas filas femeninas, de las que se resaltaba su celo contra el Estado Islámico y cómo en sus comunidades alcanzaban grados de igualdad sin precedentes. Presentando la causa de la lucha contra el ogro islámico en tonos violetas, se pretendía que ésta ganara aceptación y aprobación entre el público “progresista” (7). La cooptación de movimientos que no tienen su centro en la lucha de clases es una estrategia del capital para hacer pasar sus guerras de rapiña por lo opuesto de lo que son: garantes de los derechos humanos y la libertad. Porque, en todo este discurso de la revolución anarquista de Rojava, las clases sociales están ausentes. Sólo hay hombres, mujeres, etnias, minorías, refugiados… Para los intelectuales posmodernos como Graeber, Rojava es un“movimiento de la gente”, al igual que lo fue el movimiento Occupy del que él formó parte, como lo es del social-liberalismo de formaciones como Podemos y su feminismo de aparato.  

     A muchas nos sorprendió ver a un PKK convertido en anarquista,cuando sabíamos que, al menos desde la década de 1980, este partido estaba fundado sobre la base del marxismo-leninismo, que en Turquía tenía sus mayores apoyos y su mayor enemigo en el Estado turco. Este desató una dura represión, que provocó un flujo de refugiados hacia Siria y culminó con el apresamiento de su líder,Abdullah Ocalan, a finales de la década de 1990, en una cárcel turca donde permanece. Lo que no era tan conocido es que Ocalan se convirtiera a las ideas libertarias a través de la lectura de las obras de Murray Bookchin, según la versión más difundida, o por influencia de la OTAN, según otras opiniones (8). En cualquier caso, al inicio de las“primaveras árabes”Ocalan logró reconstituir desde su celda al PKK, o al menos una parte del mismo, adaptándolo a la nueva estrategia de “confederalismo democrático”. Y, aunque nos falta información, todo parece indicar que, al menos en Siria, el PKK ya era un instrumento de EEUU cuando en 2011 decidieron “intervenir”, y no les fue difícil ejercer el mismo control sobre las YPG e YPJ. 

  “Tanto el mando militar norteamericano como el de lasmilicias de Rojava han tratado de cubrir las vergüenzas del carácter contra natura de su alianza”

     El discurso de la revolución de Rojava tiende a tomar el caso de los kurdos sirios de Rojava como generalizable a toda la población de esta etnia, que se halla dispersa entre Turquía -donde vive la mayoría-,Irak, Siria e Irán principalmente. Los kurdos que habitan en zonas sirias como Damasco, Aleppo o Homs se sienten sirios, participan en la vida pública en iguales condiciones que los árabes, armenios, drusos o asirios. Por otro lado, en Turquía hay otros partidos kurdos, y alguno incluso apoya a Erdogan. En Irak, la región autónoma kurda liderada por Barzani se ha mantenido hostil al PKK, y tiene lazos con Israel. (9). Pero hay más aspectos que comparte el discurso posmoderno de la revolución de Rojava con el de las fuerzas ocupantes de Siria, como el de referirse a Bashar al Assad como un tirano, al Estado sirio como régimen asesino, y a la guerra imperialista como guerra civil.


Dar al jefe del Estado sirio el tratamiento de dictador o tirano es la forma de justificar, primero, que los kurdos sirios de Rojava rechazaran unirse al Ejército Árabe Sirio; que, en 2013-14, ante el asedio del Estado Islámico, el gobierno sirio invitó a las milicias del PYD a unirse a las Fuerzas de Defensa Nacional (NDF) para hacer una defensa conjunta, y la dirección de ese partido se negó a ello; segundo, que aprovecharan la coyuntura para ocupar la franja norte del país -cuando Ocalan se había comprometido por escrito en nombre de su pueblo a no reclamar nunca una porción de territorio sirio; tercero,ponerse a las órdenes del mando estadounidense; y finalmente, el 17 de marzo de 2016, proclamar la autonomía de Rojava con el nombre de Confederación Democrática del Norte de Siria, es decir, la franja de tierra que conectaría el Kurdistán iraquí con el Mediterráneo, a lo largo de la frontera entre Siria y Turquía, pero sólo del lado sirio (10).

     Para reforzar la justificación de la colaboración de las fuerzas de Rojava con las de EEUU, se difundió el bulo de que la comunidad kurda estaba oprimida en Siria, pretendiendo ocultar que el hecho indiscutible de que el Estado sirio acogió a los refugiados kurdos de Turquía cuando huían de la represión -como lo hizo con palestinos, iraquíes y libaneses. En Siria, a diferencia de Turquía, expresarse en lengua kurda nunca estuvo prohibidomuchos kurdos consiguieron la nacionalidad siria. Así lo expresaba hace poco Ali Ornek, periodista kurdo, respondiendo a las preguntas de un entrevistador pegado al discurso de la represión siria (11). Muchos kurdos han estado con elEjército Árabe Sirio desde el inicio de la agresión, ejército que también tiene destacamentos sólo femeninos, aunque estos no le importaron a los medios ni a los impulsores de la revolución feminista de Rojava.

   Tanto el mando militar norteamericano como el de las milicias de Rojava han tratado de cubrir las vergüenzas del carácter contra naturade su alianza, con varios argumentos. En marzo del año pasado, el New York Times titulaba: “Kurdos sirios: aliados pero seguidores de un líder encarcelado por terrorista”. El artículo, que no omite las obligadas referencias al sistema de autogobierno local de Rojava,muy favorable para las mujeres, solventa la contradicción con las afirmaciones de los representantes kurdos y de las propias autoridades de Washington, los primeros sosteniendo que ellos no tienen nada que ver con el PKK (aunque el retrato de Ocalan preside todos sus espacios), y las segundas insistiendo en que su socio no es el PKK, sino las Fuerzas Democráticas de Siria, de las que las YPG, que no consideran terroristas, aportan el mayor contingente. Incluso “las elogian por los gobiernos estables que implantan en las áreas que controlan”(12). Más recientemente, algunos analistas siguen aferrados a la idea de que el PKK sirio es una “guerrilla marxista”, haciéndose eco de quienes en el Departamento de Estado la caracterizan como un “miniestado totalitario”(13).

   Los difusores y defensores de la “experiencia de Rojava” suelen responder a quienes denunciaban su connivencia con EEUU alegando que cómo una potencia capitalista iba a apoyar un proyecto anti-capitalista. No sería la primera vez. Lo hará en la medida que eseanticapitalismo sea controlable y no suponga amenaza, lo cual se consigue más fácilmente cuando se abandona la perspectiva de clase yno tienes nada que decir respecto a la organización de la producción y la propiedad de los medios de producción, como es el caso del PKK sirio de Rojava. Desde otros frentes políticos se preguntan cómo EEUU se va a aliar con una organización considerada terrorista. Evidentemente, tampoco sería la primera vez.

    Los kurdos sirios de Rojava traicionaron al Estado que les había dado cobertura. Al final se han visto en la precisión de ponerse a disposición de él, la mejor elección que podían hacer. Esta es una buena noticia para quienes nos oponemos a las agresiones militares y bloqueos económicos a países soberanos. De ellas sólo se beneficia el capital transnacional -que este no tiene patria- a costa de sacrificio humano(14). Aunque nos falta todavía información fidedigna sobre lo que realmente aconteció en las estructuras sociales de Rojava, celebramos los avances que hayan podido realizar las mujeres y los hombres en esta “experiencia”. Seguramente podrán conservarlos en uno de los pocos Estados de la región, que, al igual que otros, puede tomar medidas que susciten la legítima respuesta social; pero garantiza la convivencia pacífica de confesiones y etnias, y grados de libertad e igualdad a las mujeres que ya quisieran en otros países del entorno, lo cual no es poco. No nos olvidemos de la “experiencia” de Libia.

FUENTE: Canarias semanal

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4 Comentarios »

  1. Buen análisis….pero muy indulgente y conciliador…los kurdos son sencillamente traidores , malagredecidos , marrulleros …y una fuerza que al ponerse al servicio del imperialismo y el sionismo en contra del estado Sirio , que despues de Vietnam esta librando la guerra antiimperialista mas honrosa y memorable historia moderna..no merecen ni perdon ni olvido..

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    • Informate un poco antes de soltar semejantes barbaridades, el pueblo kurdo a elegido su camino nada facil por cierto rodeado por imperialistas turcos y arabes intolerantes .

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